Pero aquì atrapada en éste vagón , no sé si volveré a salir
Me metí en un vagón del metro y no he podido salir de aquí…Zócalo, Hidalgo, Chabacano, he cruzado un millón de veceshe querido salir por la puerta pero siempre hay alguien que empuja para adentro…Como pastillas, paletones, chocolates, chicles y salvavidas …pero aquí atrapado en este vagón, no sé si volveré a salir… algo así va una canción de cafeta, ayer la estuve tarareando por horas , pues me la pase de un lado a otro de la ciudad en el pinche metro , y a pesar de que hay un chingo de letreritos y caminos de colores a prueba de analfabetas, me perdí , no una ni dos veces, sino un chingo.
Me pongo nefasta al transbordar, pinche gente mal educada no te deja salir, así nos pasó como en 2 transbordos, pero como dicen la tercera es la vencida y tuvimos que empujar, me valió madres que hubiera ancianos, empuje y empuje, me sentí como un jugador de americano. Carajo, por eso la gente de otros estados no entiende que si no eres hostil en los transportes de el D.F , jamás llegas a tu destino, en este caso metro prostitució, es que neta hay quién camina bien cafre…
Me pongo nefasta al transbordar, pinche gente mal educada no te deja salir, así nos pasó como en 2 transbordos, pero como dicen la tercera es la vencida y tuvimos que empujar, me valió madres que hubiera ancianos, empuje y empuje, me sentí como un jugador de americano. Carajo, por eso la gente de otros estados no entiende que si no eres hostil en los transportes de el D.F , jamás llegas a tu destino, en este caso metro prostitució, es que neta hay quién camina bien cafre…

Neta, no sé como implantan sus programas de difusión de lectura, si no se puede leer cuando una señora recarga en ti su bolsota y cada dos estaciones se sube un wey a cantar o a vender los èxitos de juanga o de la pura sabrosura, de hecho estuve tentada a pedirle “ aunque sea un peso, que no le haga falta” a uno de esos weyes, que vendía dvds clonados, eso de traer un dvd portátil ( ni sé còmo se llama) no cualquiera.
Luego con engaños me hicieron cruzar la ciudad una vez más, no hubo chelas si no café. Cuando por fin llegué a mi casita me di cuenta de que no traía el celular, pinche gente, estoy segura de que me lo sacaron de la bolsa en el metro, porque de haberlo olvidado en el Rainforest me hubieran dicho “ hey, se te olvidaron tus chicles”. Ni modo, a ver cuando vuelvo a viajar hombro con hombro con el pueblo.
Luego con engaños me hicieron cruzar la ciudad una vez más, no hubo chelas si no café. Cuando por fin llegué a mi casita me di cuenta de que no traía el celular, pinche gente, estoy segura de que me lo sacaron de la bolsa en el metro, porque de haberlo olvidado en el Rainforest me hubieran dicho “ hey, se te olvidaron tus chicles”. Ni modo, a ver cuando vuelvo a viajar hombro con hombro con el pueblo.



